A los 11 años “el niño suele ser muy inquieto, aunque también esté tiempo tranquilo y formule muchas preguntas, especialmente sobre el mundo de los adultos”.
A los 11 Años “mejora considerablemente su atención, y es capaz de pasar más tiempo concentrado que cuando tenía 10 años. Ha perfeccionado su memoria y su vocabulario”.
A los 11 años “le llaman la atención los juegos que tienen que ver con la compresión y el lenguaje”.
A los 11 años, “su cuerpo está sufriendo un cambio profundo y su carácter también, su personalidad no es tan estable y comenzará la llamada rebeldía adolescente”.
A los 11 años, se refuerza la independencia y autonomía del núcleo familiar.
A los 11 años, por ahí se enamora, pero la vergüenza es superior a cualquier intento de acercamiento.
A los 11 años, está cerca de terminar la escuela primaria, todavía tiene seños, recreos eufóricos y formar fila para la Bandera.
A los 11 años, hace una lectura de su contexto social y vincular, a los 11, ve como está constituida su familia y su barrio, lo que tiene y lo que le falta.
A los 11, necesita garantía de derechos elementales.
A los 11, mira a los más grandes que lo rodean con cierta admiración, existe una necesidad de proyectarse, verse en algún pibe del barrio o en Messi.
Los/as trabajadores/as de niñez y adolescencia nucleados en SiTEA repudiamos enérgicamente el asesinato del niño Facundo en manos de la Policía de San Miguel de Tucumán. Este delito perpetrado por el Estado se da en el marco de las políticas
persecutorias y represivas del modelo impuesto por la gestión de gobierno nacional y replicado a rajatabla por las gestiones provinciales del frente Cambiemos.
Mendoza no es más que una de las provincias que “hace bien los deberes” y por ende acompaña las políticas del ministerio que comanda Patricia Bullrich. La criminalización de la pobreza, el ajuste, la falta de inversión en educación y políticas públicas de niñez y adolescencia no son más que una sentencia para nuestros/as niños/as de los barrios marginados. Una sentencia para las victimas del “gatillo fácil” que celebra el presidente Mauricio Macri premiando a Chocobar, también por disparar por la espalda y asesinar.
Desde SITEA exigimos participación de los/as trabajadores/as en la política pública, exigimos garantía de derecho para la niñez y adolescencia, recursos para la promoción y protección de derechos. Decimos no a la baja de la edad de imputabilidad y a la criminalización de la adolescencia que impulsa el diputado Luis Petri, sostenido por Cornejo.
Mataron a un niño pobre, uno más que va a la lista. No hubo derechos ni garantías, hubo un tiro que apagó su vida, quizás buscando “sacarse de encima un problema”, un estorbo para una sociedad y un estado que lo dejó al margen. Mataron a otro de los del margen, nos duele fuerte.

 

“Plegaria, para el sueño del niño,

donde el mundo es un chocolatín

¿adónde van?

mil niños dormidos, que no están,

entre bicicletas de cristal.

Se ríe el niño dormido (quizás)

se sienta gorrión esta vez,

jugueteando inquieto en los jardines, de un lugar

que jamás despierto encontrará…” L.A.S.

 

 

Matías Morales
SiTEA – Rama Salud / Desarrollo Social