Y ahí va el patrón de estancia, pegando, graznando, aleccionando...

 como lo hacen sus peones con el ganado, sale a hablar en la prensa, seguro, aunque se le ve un dejo en la cara que lo manda al frente, va a decir algo que alguien le sopló –algún/a asesor/a cercano/a que le acercó un machete–, mastica un poco las palabras y con voz chillona dice “esto es un cambio de paradigma…”.

 

Y pienso en cuántas personas trabajadores/as y estudiosos de la niñez habrán pasado poniendo mucha cabeza y cuerpo a las leyes de protección de derechos, que modificaron el paradigma de la situación irregular, que les permitieron a los niños/as y adolescentes de este país dejar de ser “objetos de tutela” –sí, objetos, no exagero– y pasaran a ser “sujetos de derecho”.

 

Hace unos meses, el gobernador le dijo a un medio televisivo que en la DINAF había internados “niños en conflicto con la ley”. ¿A cuáles se habrá referido? ¿A los de Casa Cuna de 0 a 12 meses o a los de preescolar, de 1 a 4 años. A veces el inconsciente traiciona y las matrices de pensamiento salen a relucir como político/a en campaña. Para Cornejo, los niños/as que residen en los hogares serán potenciales delincuentes que residen en un mini-spa, quizás.

 

Esta semana, Unicef indica: “El 47,7% de los chicos viven en la pobreza en Argentina, pero quienes más la sufren son los adolescentes, los que tienen una mamá al frente del hogar, padres desocupados o que apenas pudieron ir algunos años al colegio, según el último informe que presentó Unicef, que analiza la población de entre cero y 17 años”.

 

En este marco, la política de niñez del gobierno provincial quita recursos y programas concretos, que sirvan de herramientas para que las familias puedan resultar fortalecidas y/o acompañadas; alquila casas a precios irrisorios para los nuevos hogares, cuestión que se pueda salir bien lindo en la foto. La pregunta es: ¿El Estado está destinando recursos para que los/as niños/as y, sobre todas las cosas los/as adolescentes tengan más posibilidades y no lleguen a ser institucionalizados (internados)? ¿Se destina más recurso a la institucionalidad que a la promoción del derecho de las familias en sus propias comunidades? Si estos interrogantes son ubicados o enmarcados en el contexto socio-histórico actual y en las políticas económico-sociales del gobierno nacional, surgen algunas respuestas claras.

 

Volvamos al cambio de paradigma. Se entiende que los/as niños/as tienen que estar con sus familias, como cualquier hijo/a de vecino/a, más allá de las medidas de protección de derechos que se tengan que tomar por cuestiones como maltratos o abusos. Es muy claro que el gobernador quiere curar la enfermedad desde el control y el autoritarismo con el cual encara la problemática social: más policías en la calle, recortar el salario de los docentes y perseguirlos con el ítem aula, entre otros cuentos que no pretenden iniciar el cambio cultural.

 

La infancia y la adolescencia como nacimiento y comienzo de la vida implican que en ese campo se ‘juegue’ el gran partido, cuyo resultado tendrá un impacto directo sobre una política emancipadora. Por lo pronto, el capitalismo conoce muy bien que allí es dónde se ‘encuba’ y se reproduce su poder y por ello realiza ingentes esfuerzos para controlar la construcción de la naciente subjetividad”. BUSTELO, E. (2005). Infancia en Indefensión. Salud Colectiva (en línea), 253-284.

 

El radicalismo quiere sacar una ley de niñez nueva. En un principio, su idea fue conseguirla desde el escritorio, sin escuchar a los/as trabajadores de la niñez, organizaciones sociales, ni jueces. Como dicha ley fue señalada por varios sectores, el Ejecutivo avanzó igual, tozudo, realizando cambios en el predio de DINAF, reubicando trabajadores/as, alquilando casas nuevas y demás, que lo llevaron a tener que volver a la iniciativa de darle un marco legal.

 

Pedimos una audiencia pública. Exigimos poder generar el “cambio de paradigma” pero con los pibes en sus casas, con sus padres laburando y las panzas llenas, sin ser prejuzgados sino contenidos por un Estado presente. Los adolescentes no necesitan medidas para la privación de su libertad. Necesitan promoción y garantía de derechos. No podemos permitir que en Argentina la mitad de los/as niños que van a constituir el futuro de nuestro país crezcan bajo la línea de la pobreza y que para colmo el poder de turno los prejuzgue y excluya.

 

 

Matías Morales

Sec. Gral. Salud/D.Social – SiTEA