Al día siguiente del primer paro convocado por la CGT contra la política económica y social del actual gobierno, está bueno hacer algunas consideraciones acerca de afirmaciones que parecen extraídas del manual del sentido común más supino.

 

A continuación, una especie de antología de las zonceras más enunciadas respecto del paro:

1 - "Yo no hago paro porque este paro es político"... una obviedad presentada como una excepcionalidad, una evidencia expresada como descubrimiento, lo que pareciera otorgar patente de experto en cuestiones políticas al más ignorante de esos asuntos. Todos los paros son políticos. Lo que está en disputa es nada más ni nada menos que la participación de los trabajadores en la riqueza que los mismos trabajadores y trabajadoras generan. Y aquí está la génesis de la contienda política. La puja distributiva como mito fundacional de la política en el sistema capitalista. No es posible la existencia de un paro "no-político". En consecuencia, ésta zoncera es sólo una excusa para gambetear la historia.

2 - "La única forma de levantar (o hacer progresar, también dicen) al país es trabajando". Relacionada con la anterior, lo único que genera riqueza es el trabajo. El problema está en quién o quiénes se la llevan toda y hambrean a los y las laburantes, nos despiden, nos explotan, nos humillan, maltratan, descalifican y muchas otras cosas que hemos sufrido y sufrimos aún. Parar y dejar de producir riquezas, entonces, perjudicaría sólo a los que la levantan en pala (aquello que producen otros) y que en su mayoría, la giran al exterior.

3 - El empresario que dice "yo no paro". Esta es desopilante... Por definición, un patrón no puede hacer huelga. Éste es un derecho constitucional de los trabajadores, imposible de ser transferido a otro grupo social o clase. No es una prerrogativa para los empresarios. Los empresarios no hacen paro, si detienen su fabrica o empresa o lo que fuera, estamos frente a un lockout, práctica que roza la ilegalidad ya que no se encuentra legitimada por ninguna norma del derecho y está prohibida en la mayoría de los países europeos. Es necesario señalar que se plegaron al paro de ayer de manera solidaria, pequeños y medianos empresarios nucleados en APYME y otras cámaras, más comprometidos con los laburantes y la producción nacional que con el saqueo.

4 - "Con este paro 'el país' pierde miles de millones de pesos". En primer lugar -como ya lo explicáramos- "el país" así en abstracto, no pierde, los que perderían -en todo caso- serán los grandes empresarios, los bancos, la mafia financiera y las trasnacionales. Esta última reflexión nos conduciría a concluir que "el país" son efectivamente ellos, enmascarados en una concepción de país como propiedad de una clase o de un grupo. Pero aún así, ellos nunca pierden. Es nuestro salario el que queda expuesto a descuentos ilegales (en razón de que condicionan el pleno ejercicio de un derecho constitucional), descuentos que tarde o temprano irá a parar a las arcas de esos que -identificados con un país del que creen ser sus dueños- dicen haber perdido vía subsidios, exenciones tributarias, negocios, corrupción y otros intercambios inconfesables. Ellos nunca pierden, pero esto no debe desalentarnos, sino por el contrario, con la lucha sostenida y comprometida de todos los trabajadores y trabajadoras, como lo prueba la historia, transformaremos este estado de cosas.

5 - "Los paros no sirven para nada" "parando no se consigue nada". Esto más que una zoncera es una mentira flagrante o una demostración alucinada de tiniebla conceptual. Basta consultar libros, textos o cualquier medio o soporte que refiera la historia de los derechos sociales, de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras para entrar en la cuenta de inmediato que nada se ha logrado sin lucha, sin conflicto, sin confrontación directa. Desde el pago del salario, hasta las ocho horas y las paritarias, nada nos ha sido dado graciosamente, todo lo hemos conseguido a fuerza de lucha y con la única herramienta que tenemos los laburantes que es la huelga.  No hay otra.

 

                                                             Beto Lanatti